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¿PUEDE UN HOMBRE SER PASTOR SIENDO JOVEN Y SOLTERO?

 


Espero que este escrito sea de bendición para todos y brinde claridad a la Iglesia de Cristo a fin de que no haya abusos interpretativos ni sectarismos entre nosotros.

Cuando pienso en este asunto, no puedo dejar de recordar otros casos de pastores jóvenes en la historia de la Iglesia: Jhon Owen, Charles Spurgeon, Jonathan Edwards, son algunos de ellos. Así que, ¿La juventud y estado civil impiden ejercer el pastorado? ¿Qué hay de los apartes bíblicos que dicen que el anciano deber esposo de una mujer, con sus hijos bajo sujeción y que no sea neófito? Esto es lo que compartiré con ustedes a continuación, pues esos tres requisitos han sido manipulados y malinterpretados a lo largo de la historia, y el presente no es la excepción.

La Escritura enumera de una forma lógica los requisitos para que un hombre pueda ser pastor. Cada uno de estos no está desprendido del anterior ni del siguiente, por lo que no se pueden leer aisladamente ni mucho menos interpretar de forma privada. El propósito del Espíritu y del escritor es salvaguardar a la Iglesia, el culto público y al aspirante mismo. Cada uno de los requisitos tiene una connotación de carácter moral.

1Ti.3 y Tit.1, son los pasajes donde están esos requisitos. Es hermoso notar como comienza el asunto: “1Ti.3 y Tit.1, son los pasajes donde están esos requisitos. Es hermoso notar como comienza el asunto: “Si alguno anhela obispado, noble obra desea” (1Ti.3:1). Este obispado, que podría traducirse como supervisor o dirigente, es equivalente a otros términos que aparecen a lo largo del Nuevo Testamento, a saber, pastor (Heb.13:24), maestro (Ef.4:11) y anciano (Tit.1:5). También hay otros conceptos que van conectados a los anteriores, como presbítero (1Ti.4:14) y ministro (Ef.6:21).

Es claro que Pablo está señalando que tanto los de dentro de la iglesia local (membresía) como los de fuera (mundo), eran quienes en últimas legitimarían el ministerio del aspirante. Pero es aún más evidente que el énfasis recae en el testimonio para con los primeros.

Podría decirse que el primer requisito para que un varón pueda ser obispo –en adelante, pastor- es que Dios haya puesto en éste, de forma evidente para la iglesia y “para los de afuera”, un deseo sincero de pastorear la grey de Dios. No se trata de una ambición de poder o de un deseo de gloria. Precisamente esto es lo que Pablo, inspirado por el Espíritu, quiere descartar por medio del conjunto de requisitos que expondrá seguidamente.

Marido de una mujer: Lamentablemente, esta línea ha sido, por siglos, la más controversial al momento de interpretarla. Claro, si se toma la frase aislada, la lectura parece ser muy contundente; pero el lenguaje, estilo y ubicación en el discurso, nos guían hacia aquella que será la interpretación adecuada.

Por ejemplo, ha sido interpretada de tal forma que se ha habido quienes han negado la aspiración al viudo, toda vez que al momento de su candidatura no está casado, además de que volverse a casar significaría casarse “por segunda vez”. Esto es absurdo dado Ro.7:1-3

Otros la han interpretado como que un joven adulto y soltero no podría ser apto para ser anciano. En este punto, 1Co.7:26, 38 deja en claro que un soltero podría servir a la iglesia de Dios incluso con mayor entrega y facilidad en comparación a un casado, cuya atención “está dividida”. Además no hay evidencia de que Timoteo ni Tito hayan estado casados o que tuvieran el don de continencia como para objetar que estos eran célibes (Véase 1Ti.5:2).

“La única y verdadera explicación, por lo tanto, es la de Crisóstomo, que condena la poligamia (Que condena que el obispo tenga dos esposas al mismo tiempo".), en los obispos, la cual en aquel tiempo era casi reconocida como legal entre los judíos. Esta corrupción fue adquirida por ellos en parte por una pecaminosa imitación de la conducta de los Patriarcas (pues los que leyeron que Abraham, Jacob, David y otros de la misma clase, estaban casados con varias mujeres al mismo tiempo, pensaron que era correcto para ellos hacer lo mismo), y en parte de las naciones circunvecinas; porque los habitantes del Oriente jamás observaron esa rectitud y fidelidad consecuentes en el matrimonio. […] y, por tanto, con sobrada razón Pablo manda que un obispo esté libre de esta mancha.” (J. Calvin)

Al igual que los demás, este requisito va de la mano con todos anterior. No significa que el aspirante o anciano deba estar casado en el presente. Esta línea incluye una idea implícita: Se supone que el varón debe ser fiel y leal a una sola mujer. En este sentido, este requisito expresa que el aspirante debe ser maritalmente puro, si es casado (Véase Heb.13:4); y casto, si es soltero (1Ti.4:12). Piénsese en aquellos casos en que hombres casados tienen desordenes sexuales inmorales, o tienen vicios ocultos con la pornografía, o son escándalo por maltrato conyugal, etc. Ahora piénsese en los jóvenes que se guardan para una sola mujer, que no se comprometen sino con aquella que efectivamente será su esposa, que no están intercambiando palabras románticas con varias mujeres, que no están cambiando de novia vez tras vez ni están enamorando a las doncellas de la iglesia. En pocas palabras, este requisito está apuntando a que el hombre debe ser de una moralidad incuestionable, sea casado o soltero.

Dios ha negado la posibilidad de ser pastor exclusivamente a aquellos que adulteraron, estos es, que hayan sido polígamos, que hayan sido infieles a su esposa o que se hayan divorciado por razones anti bíblicas (Véase Lc.16:18; Tit.1:6). En esos casos, la prohibición es clara. 

Que gobierne bien su propia casa… manteniendo a sus hijos en sujeción: ¿Cómo es el comportamiento del varón con su familia? Muchas veces hay personas muy amistosas con sus amigos y sus compañeros de trabajo, pero en su propia casa, no se soportan los unos a los otros por lo que los miembros del hogar le tienen poca estima. En este punto, el apóstol parte del supuesto de que los aspirantes (por lo menos en su mayoría) tendrían hijos. Otra vez, su intención se clarifica por el contexto.

La idea es la siguiente: Si no puede presidir, ¿cómo podrá cuidar con su propia vida…? Y Esa aptitud la ejemplifica con el hogar: Si el hombre no está ejerciendo su rol bíblico en casa, dirigiendo bien su propia familia, ¿cómo podrá hacerlo gobernando a la iglesia? 

Esta línea también conlleva que, como lo interpreta Calvino, el aspirante no debe ser un hombre “salido de una vida ociosa y solitaria, como de cuevas y cavernas”, es decir, no puede ser un hombre que desconozca la vida ordinaria de las personas de su sociedad. Ahora, la buena administración paternal se ve reflejada en la sujeción de sus hijos, si los hubiere. Sus hijos deben ser obedientes y sumisos a su autoridad, la cual es ejercida con plena dignidad y sana disciplina. Miremos el caso de Hch.21:9 donde el padre ha ejercido una influencia tal que todas sus hijas eran miembros activos en la congregación. Sus hijos que están bajo su techo no solo deben ser “bien criados” sino que deben ser creyentes de testimonio (Tit.1:6).

No neófito. Este concepto significa que el aspirante no debe ser un recién bautizado o creyente novicio, sea viejo o sea joven. Debe contar con el respeto de la iglesia y de los nuevos conversos, dada su experiencia en la vida cristiana. Y es que en la obra del Señor, no puede haber dirigentes novatos, por más hábiles o elocuentes que sean.

Pocos aspirantes podrían apelar a su experiencia en la administración de la iglesia, aunque hayan cumplido los demás requisitos. Por esto, la mejor manera de adquirir experiencia es sirviendo activamente en la iglesia local y en la obra evangelística, además de guardar todos los demás requisitos.

Un hombre puede haberse convertido hace 30 años, y ser un inexperto en la doctrina y en la administración de la iglesia, y teniendo esposa e hijos. De ahí que este requisito no esté conectado con la edad y ni siquiera con un tiempo específico de conversión. Algunos aprenden y ejercen mucho antes que otros. Ya no ocurriría como en el Israel del Antiguo Testamento donde los ancianos necesariamente eran hombres maduros, príncipes de sus clanes, pues el concepto griego de neófito no necesariamente se entrelaza a la edad sino que significa literalmente “un nuevo plantado”. Seguramente Timoteo estaba más capacitado por la preparación doctrinal y los dones del Espíritu para ser anciano que un anciano literal de la iglesia de Éfeso (Véase Sal.199:100).

Finalmente, el propósito de esta orden es proteger el alma del aspirante de una caída inminente, como le sucedió a Satanás. En armonía con esta norma, en su primer viaje misionero, Pablo no designó ancianos en toda iglesia sino hasta cuando las visitó por segunda vez (Hch.14:23), esto es, mientras los aspirantes ejercían su servicio, recibían más preparación y eran reconocidos por los de dentro y los de afuera.

Conclusión. La multiforme gracia de Dios ha actuado libre, soberana y maravillosamente a lo largo de la historia. No necesita la aprobación de los hombres. Sobre este asunto en cuestión, las Escrituras ofrecen esa posibilidad, casi excepcional, de que un hombre joven y soltero pueda ejercer el pastorado, en la medida en que el cumpla los requisitos, su testimonio moral y su ejercicio lo habiliten. 

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1Ti.4:12 RVR

— Noel A. Castro

BIBLIOGRAFÍA

Calvin, Jhon. Comentarios Bíblicos. 1, 2 Timoteo y Filemón. Respuesta de Calvino al Cardenal Sadoleto. Estrasburgo, 1 Sept. 1539.

Hendriksen, William. Comentario al Nuevo Testamento. Exposición de las epístolas pastorales. 1 y 2 Timoteo y Tito.  Libros Desafío, 2006


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