Dios es un ser eternamente infinito, todos sus atributos están unidos y su soberanía está en todos sus atributos. Este Dios soberano en su voluntad decidió revelarse al hombre que creó y mostrarle su poder. El Altísimo, Señor del Cielo y de la tierra, tiene poder ilimitado para hacer lo que haya resuelto. Al ser absolutamente independiente, Dios hace lo que le place. Nadie puede disuadirlo, nadie puede obstaculizarlo. En Su Palabra, Dios declara: "Yo soy Dios, y no hay otro Dios; y nada hay semejante a mí…"Que digo: 'Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero'" (Isaías 46:9-10).
En este artículo pretendo responder las siguientes preguntas: ¿Qué significa que Dios es soberano? ¿Qué son los medios de gracia y como el Dios soberano usa esos medios para el crecimiento de los creyentes en la gracia? Para eso será necesario recurrir a las Escrituras donde Dios ha revelado su carácter y mirarlo a través del lente de la misma para tener una mayor compresión de ese maravilloso atributo.
El objetivo de este artículo no es presentar un estudio extenso de la soberanía de Dios, sino más bien una breve explicación y el correcto entendimiento que cada creyente debe tener acerca de la soberanía de Dios y los medios de gracia que él ha dado.
Una definición de la Soberanía de Dios
La soberanía de Dios: ¿Qué quiere decir esa expresión? Lo que quiere decir es que Dios es soberano en su Ser en el sentido de que solo Él tiene existencia en sí mismo. Él es Soberano en su poder pero también en su amor; en su justicia, pero también en su gracia. Entonces, la soberanía no es una propiedad de la naturaleza divina, sino una prerrogativa del ser divino que surge de sus perfecciones. De la misma manera, Dios es soberano en su Ser en el sentido de que solo Él tiene existencia en sí mismo, lo cual implica un rechazo de todo panteísmo evolucionista y monista. Dios es soberano en su conocimiento, de manera que puede decir, junto con Agustín, que las cosas son como son porque Dios las conoció y las determinó en su consejo eterno. Dios también determina soberanamente lo que es bueno, y lo bueno depende de la voluntad soberana de Dios.
Decir que Dios es soberano, es declarar la supremacía de Dios, que Dios es Rey, que Dios es Dios. Que Dios es el soberano Altísimo, él hace todo conforme a su voluntad en las huestes de los cielos y entre los habitantes de la tierra de modo que nadie puede detener su mano y decirle: ¿Qué haces? (Daniel 4:35). La soberanía de Dios según las Escrituras es absoluta irresistible e infinita. Cuando se dice que Dios es soberano, se está afirmando su derecho a gobernar el universo que ha hecho para su propia gloria, según le agrade. Es decir, se afirma que su derecho es el derecho del alfarero sobre el barro; Él puede moldear ese barro en la forma que quiera. Se puede agregar que, Dios no está sujeto a norma ni ley fuera de su propia voluntad y naturaleza, que Dios es ley a sí mismo, y que no tiene obligación alguna de dar cuenta a nadie de sus asuntos.
La Soberanía en todos los atributos de Dios
La soberanía caracteriza todo el ser de Dios. Él es soberano en todos sus atributos. Es soberano en el ejercicio de su poder. Lo ejerce según quiere, cuando quiere y donde quiere. Y un ejemplo de esto se puede ver en Éxodo en los capítulos 5-12, cuando Faraón se atrevió a poner impedimentos a que Israel saliese a adorar a Jehová en el desierto y, ¿qué ocurrió? Dios ejerció su poder, su pueblo fue liberado y el ejército de Faraón murió. Y más ejemplos se pueden encontrar en las escrituras para ilustrar el ejercicio soberano del poder de Dios. Dios interpuso su poder y David fue librado del gigante Goliat; las bocas de los leones fueron tapadas y Daniel salió ileso; los tres jóvenes que entraron al horno de fuego y también salieron ileso, sin quemaduras. Aunque, no en todos los casos Dios utilizó su poder para liberar a su pueblo, ya que las escrituras dicen que “Otros experimentaron insultos y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada. Anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados” (Hebreos 11:36-37). Pero ¿Por qué esos hombres de fe del que habla el autor de hebreos no fueron librados como los demás? Dios es soberano en la delegación de su poder a otros.
Dios es soberano en el ejercicio de su misericordia. El ejercicio de la misericordia de Dios, la compasión demostrada hacia los desventurados, se mostró cuando Dios envió a su hijo, se hizo carne y habitó entre los hombres. Además, Dios es soberano en el ejercicio de su gracia. Es necesario que sea así, pues gracia es el favor mostrado hacia el que nada merece, más aún, al que merece el infierno. La gracia ha sido definida como favor inmerecido de Dios; y si es inmerecido, nadie puede reclamarlo como derecho inalienable. Por lo tanto puesto que la salvación es por gracia, Él la concede a quien quiere.
Los medios de Gracia y su relación con la soberanía de Dios
Después que se hubo definido y mostrado la soberanía de Dios a la luz de las Escrituras, y como Dios es soberano en todos sus atributos. Ahora, se deben responder las preguntas de ¿Qué son los medios de gracia y como el Dios soberano usa esos medios? Y para responder a eso necesario que se empiece por una definición a lo que se llama medios de gracia.
El diccionario de la lengua española Larousse define “recursos” como aquello por lo cual se tiene resultado. Por lo tanto, los medios de gracia son canales por los cuales Dios otorga Su gracia a las personas. La vida cristiana se comienza en gracia, por el Espíritu soberano de Dios, y continúa de la misma manera. Eso no quiere decir que no hay actividad de parte del creyente. Por el contrario, la Palabra de Dios claramente declara que aquellos que son salvos fueron “creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). Otro pasaje de las Escrituras es Filipenses 2:12b-13, pablo habla del ocuparse de la salvación con temor y temblor. Y cabe aclarar que ese verso, el cual es inaceptablemente mal usado por algunas sectas, no enseña salvación por obras. Por el contrario, es uno de tantos versos que enseña que la salvación es totalmente por gracia.
¿Qué ha dado el buen y afable Dios soberano a su pueblo para ayudarles a ‘ocuparse en’ su propia salvación, hacer las buenas obras que Él ha ordenado, y crecer en gracia? Dios ha dado herramientas específicas para completar estos resultados deseados. Estas conforman lo que los teólogos han llamado los medios de gracia. El Catecismo de Westminster define los medios de la gracia como: “los medios ordinarios y externos por los cuales Cristo comunica a Su Iglesia los beneficios de su mediación por su muerte”. Por otro lado, Aunque la expresión “medios de gracia” no es encontrado en la Biblia, es una designación propia de aquello que se enseña en la Biblia. Por lo tanto, Dios es soberano en estos medios que el mismo otorga a su iglesia y a continuación de abordaran dos de ellos.
La Oración
Como ya se ha dicho, Él Dios soberano usa medios y la oración también entra en sus decretos. La oración no cambia la voluntad de Dios, más bien, orar es parte de la voluntad de Dios. Decir que Dios ha ordenado que los destinos humanos puedan ser cambiados y moldeados por la voluntad del hombre es absolutamente falso. Decir eso es hacer que la voluntad de la criatura sea suprema, lo que equivale a destronar a Dios. Entonces, ¿por qué Dios ha determinado que los hombres oren? Para responder, en primer lugar, Dios ha designado la oración para la bendición espiritual del creyente, como medio para el crecimiento en la gracia. En segundo lugar, la oración ha sido mandada por Dios para que los creyentes busquen en Él las cosas de las que tienen necesidad. Pero aquí surge una dificultad: si Dios antes de la fundación del mundo, ha determinado todo lo que ocurre dentro del tiempo, ¿de qué sirve la oración? ¿Para qué orar? ¿De qué sirve que el creyente comparezca ante Dios y le diga lo que ya sabe? La oración no ha sido designada para que Dios pueda saber lo que se tiene necesidad, sino como confesión a Dios de la experiencia del creyente en la necesidad.
La palabra de Dios
Dios en su soberanía ha dado a los creyentes un libro en el cual Él habla. Dios ya no habla con voz audible, como en tiempos pasados, pero habla a través de su Hijo (Hebreos 1:1-4). Y Su Hijo, Cristo Jesús, ahora habla en las Escrituras. La Santa Biblia fue escrita por hombres santos de Dios, inspirados y movidos por el Espíritu Santo. Este es el medio que el Dios soberano que usa para hablar a su pueblo.
Ahora bien, Dios tiene una voluntad y esa voluntad es entendida como su determinación perfecta y su ordenación soberana de todas las cosas. En esa voluntad Dios decidió revelarse al hombre que creó, si Dios hubiese querido permanecer oculto, lo hubiera hecho, pero decidió revelarse al hombre a través de la creación (revelación general) y por medio de Cristo y su palabra (revelación especial).
Así mismo, La voluntad de Dios puede referirse a su plan perfecto conocido desde el principio de los tiempos, las enseñanzas de Dios para todas las personas, los deseos específicos de Dios para una comunidad de personas o el plan único de Dios para las vidas individuales. Dios sabe todo lo que sucederá, él ha ordenado que se sigan ciertas enseñanzas, y guía tanto a los individuos como a las comunidades de creyentes hacia ciertas acciones que traen gloria a Su nombre. De esta manera Dios en su soberanía usa su palabra para mostrar su voluntad.
La respuesta del hombre a la soberanía de Dios por los medios de Gracia
Dios en su soberanía otorgo medios para que su pueblo creciera en gracia. Ahora, ¿Cómo responde el hombre a la soberanía de Dios por estos medios? Si Dios ha preordinado todo lo que acontece, ¿de qué sirve que el creyente se ejercite para la piedad como dice 1 Timoteo 4:13? De igual manera, Si Dios ha preparado de antemano las buenas obras en la que el creyente debe de andar según efesios 2:10, ¿Por qué el creyente debe procurar gobernarse en buenas obras como dice en Tito 3:8? Esto no hace plantear el problema de la responsabilidad humana. En realidad, sería una respuesta suficiente decir: porque Dios lo ha mandado así. En ninguna parte de las Escrituras se inculca o se alienta un espíritu de indiferencia fatalista. El contentarse con lo alcanzado es algo que se condena en la Biblia. Lo que cada creyente debe decir es: “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).
El objetivo del apóstol Pablo debe ser el objetivo del creyente. En vez de estorbar el desarrollo del carácter del cristiano en cada uno, la debida comprensión y apreciación de la soberanía de Dios contribuirá a su desarrollo. Así como el pecador en su desesperación se da cuenta que no puede recibir ayuda alguna de sí mismo, y ese es el requisito previo de una conversión genuina, así la pérdida de confianza en sí mismo es el primer elemento esencial para que el creyente crezca en gracia. Así como el pecador al darse cuenta de su impotencia, corre a los brazos de misericordia divina, así también el cristiano, consciente de su propia fragilidad, se vuelve hacia el Señor en busca de su poder por los medios de gracia que soberanamente ha dado al creyente. Comprender la soberanía de Dios hará que el creyente en su fragilidad use los medios que él ha dado y crezca en gracia.
CONCLUSIÓN
Como pudo demostrarse, la soberanía de Dios según las Escrituras es absoluta irresistible e infinita. Cuando se dice que Dios es soberano, se está afirmando su derecho a gobernar el universo que ha hecho para su propia gloria, según le agrade. Es decir, se afirma que su derecho es el derecho del alfarero sobre el barro; Él puede moldear ese barro en la forma que quiera. Se puede agregar que, Dios no está sujeto a norma ni ley fuera de su propia voluntad y naturaleza, que Dios es ley a sí mismo, y que no tiene obligación alguna de dar cuenta a nadie de sus asuntos.
Dios en su soberanía usa medios y la oración también entra en sus decretos. La oración no cambia la voluntad de Dios, más bien, orar es parte de la voluntad de Dios. Dios en su soberanía ha dado a los creyentes un libro en el cual Él habla. Dios ya no habla con voz audible, como en tiempos pasados, pero habla a través de su Hijo (Hebreos 1:1-4). Y Su Hijo, Cristo Jesús, ahora habla en las Escrituras. De esta manera, Dios revela su voluntad y esa voluntad es entendida como su determinación perfecta y su ordenación soberana de todas las cosas.
Para finalizar, se anima al lector a profundizar más sobre este tema y a descansar en la soberanía de Dios y en el cuidado que Dios tiene en sus creyentes para que crezcan en la gracia. También, se anima al lector a hacer usos de esos medios y a mirar al Dios soberano a través del lente de las Escrituras.
— Jesús Rubio
BIBLIOGRAFÍA
Berkhof, Louis. Teología sistemática. Italia: Libros Desafío, 2016.
Blackburn, Earl. “Los medios de gracia”, la Asociación de Iglesias Bautistas Reformadas de América, n° 3 (2013): https://www.arbca.com/resources
Catecismo menor de Westminster, Pregunta 88
De Hipona, Agustín. La confesiones de Agustín, trad. Eugenio de Zeballos. Barcelona, España: librería religiosa, 1942.
Larousse, Pierre y de toro, michel, Larousse diccionario enciclopédico, Paris: Larousse, 1963.
Pink, Arthur. La soberanía de Dios. Edinburgh, Escocia: El estandarte de la verdad, 1990.
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