En el sector neopentecostal moderno se puso de moda “buscar cobertura espiritual” con la supuesta promesa/garantía de protección, honra y nuevas unciones que el ministerio benefactor provee a quien lo solicita.
Muchas de estas megaiglesias se perciben así mismas como poseedoras de una estatura ministerial exclusiva que les permite brindar abrigo espiritual a otras más “humildes”, dado que gozan de una infraestructura exuberante, una popularizada aceptación en varios países, y están dotadas de una “unción” única y especial de parte de sus líderes fundadores.
Y como si se tratara de organizaciones multinivel, entre más iglesias pequeñas se afilien a su “atractivo” plan de marketing, de más reputación van a gozar en el mundillo evangélico carismático, y más dinero van a captar por parte de sus donantes para “expandir el reino de Dios” a toda esfera. Es un sistema de mercadeo verticalista en el que entre más números positivos exhibas (capital, patrimonio, membresía, crecimiento, multiplicación, influencia secular), mayor será tu “peso” y tu prestigio.
Las famosas iglesias que diseminaron este sistema vinculante y controlador tienen toda una metodología bien estructurada para ganar adeptos: a través de diferentes planes financieros (al que eufemísticamente llaman “dar honra al que merece honra”), invitan a pastores de congregaciones más discretas, o incipientes, o “estancadas”, a asociarse con ellos.
Estos paquetes incluyen desde reuniones privadas con el “apóstol”, hasta donativos mensuales tipo regalías cual franquicia; intercesión por crecimiento y multiplicación de las ovejas, cobertura para protección espiritual, y gozar de una relación de padrinazgo y amistad con el “ungido”.
Además, el hecho en sí de ser cercano a una celebridad evangélica, también te ubica dentro de ciertos círculos sociales exclusivos con los demás “súper elegidos”, y entre ellos mismos se va conformando una sociedad de élite que luego son los que se “reparten” el estrellato de los “súper eventos” con nombres rimbombantes, y en los que se asegura “habrá un antes y un después en tu ministerio”, “recibirás una doble porción de su espíritu”, “verás los cielos abiertos”, “despertarás un avivamiento en tu ciudad”, “Dios te dará una unción de rompimiento”, y demás eslóganes llamativos similares.
Dichos eventos se caracterizan por un montaje espectacular, conciertos de las bandas y/o cantantes de moda, “unción de milagros y sanidades”, presencia de medios de comunicación, gran despliegue en las redes sociales, y multitudes de personas que sueñan con obtener algo de lo que estos “padres modernos” de la iglesia pueden “desatar” sobre los asistentes.
La cobertura espiritual, en pocas palabras, es otro invento de la teología de la prosperidad, otro embeleco del evangelio marquetinero que se mezcla sagazmente con otras falsas doctrinas como el dominionismo, la confesión positiva, la guerra espiritual, el ministerio quíntuple, la honra e inmunidad hacia los ungidos, entre otras. Esta doctrina no tiene ningún sustento bíblico y no debe llevarse al otro extremo tampoco, que es el aislacionismo eclesial y el caudillismo.
Si bien existen diferentes denominaciones que nacieron con la reforma protestante y que adoptaron sistemas de gobierno autónomos de tipo congregacional, episcopal o presbiterial, la jerarquía no recae sobre un súper ministro que da una cobertura mística a los demás, sino que se afirma sobre el gobierno universal de Jesucristo y el apoyo de un consejo de varones sabios.
Dichos hombres están caracterizados por la piedad y la llenura del Espíritu Santo, y han sido probados como irreprensibles en su testimonio; también, revelan un amplio dominio sobre las escrituras y la ortodoxia histórica, exhiben un buen gobierno de sus hogares y gozan de honorabilidad secular. Para resumir, sobre ese cimiento llamado pluralidad de líderes, es que se sustenta el gobierno de la grey de Dios. La biblia les denomina «obispos, ancianos y diáconos», aunque no necesariamente todos ejercerán el pastorado.
Y aunque un pastor comience solo una obra misional, con el tiempo tendrá que ir formando a otros varones piadosos que le acompañen en el ministerio, y estos a su vez le exhorten, le levanten y animen para que no caer en descrédito y en vanas presunciones.
— Referencias bíblicas:
Efesios 1:22, 4:14-16; Colosenses 1:18; Tito 1:5; Hechos 14:23, 11:30, 15:2, 20:17; Santiago 5:14; 1 Timoteo 3:1-13; 5:1, 5:17-19; 1 de Pedro 2:25, 5:1,2,4.
- Jefferson Fontalvo
#CorazónReformado

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